El 100% de los tomadores de decisión consultados en la Radiografía LegalTech México 2026 reconoce el retorno de inversión de un software de gestión legal, y las firmas de entre 4 y 25 abogados califican con 5/5 el valor de invertir en tecnología. El estudio, elaborado por LemonTech a más de 100 tomadores de decisión del sector, revela que el reto ya no es convencer a los despachos de adoptar tecnología, sino demostrar que la inteligencia artificial puede integrarse a procesos legales reales sin comprometer la información confidencial que los abogados están obligados a proteger.
Según la encuesta, 69% de los abogados identifica el mayor potencial de la IA en automatizar tareas que consumen tiempo, mientras que 29% busca usarla para leer, resumir y sintetizar documentos y expedientes extensos. Solo 2% la prioriza para generar borradores de contratos y escritos.
“El sector legal ya superó la etapa de preguntarse si debe utilizar tecnología. Ahora quiere saber qué solución funciona para su operación, cómo se integra y, sobre todo, qué garantías existen para proteger la información confidencial”, señala Maximiliano Amor, BU Director de LemonTech.
El estudio identifica a la productividad y el control como los dos principales motores de decisión de los despachos. En las firmas de 11 a 25 abogados, la preocupación por la rentabilidad y el cobro rápido alcanza 31%, el mismo nivel que el interés por el control estratégico.
Aun así, adoptar estas herramientas tiene un costo que no siempre es monetario: 30% de los consultados identifica el tiempo y esfuerzo de implementación como el principal obstáculo, y 35% de quienes aún no las usan rechaza soluciones que considera demasiado complejas. La recomendación directa de otros abogados es la principal fuente de confianza para decidir qué tecnología adoptar, citada por 36% de los encuestados, por encima incluso del reconocimiento de marca, que solo pesa para el 5%.
“En 2026, el abogado no está buscando tecnología por el simple hecho de ser nueva. Está buscando soluciones que funcionen, que sean fáciles de adoptar y que entiendan sus necesidades operativas y regulatorias”, concluye Amor.


