Chetumal.- En el asentamiento irregular La Esperanza Antorchista, ubicado detrás del fraccionamiento Caribe, alrededor de 140 familias enfrentan diariamente condiciones de marginación, falta de servicios y la presencia de fauna de riesgo. Aun así, la comunidad ha encontrado en el deporte una vía para proteger a niños y adolescentes y fomentar el desarrollo de talentos locales.
A iniciativa de Diego Caballero, los vecinos habilitaron un espacio como cancha de futbol, donde actualmente entrenan decenas de menores, sin embargo, el terreno presenta desniveles, piedras y áreas inestables que representan un riesgo para los jugadores.
Pese a ello, el campo permanece activo y se realizan encuentros deportivos cada semana, pues varios jóvenes han demostrado habilidades destacables que podrían impulsar trayectorias deportivas si contaran con mejores condiciones.

“Queremos evitar que los jóvenes caigan en situaciones que los pongan en riesgo. El futbol nos ayuda a canalizar su energía y mantenerlos enfocados”, explica Caballero, quien lidera los esfuerzos comunitarios.
Los residentes han mostrado disposición para aportar recursos, pero reconocen que sus limitaciones económicas hacen difícil mejorar el espacio sin apoyo oficial. No obstante, al tratarse de un asentamiento irregular, el Ayuntamiento de Othón P. Blanco no puede intervenir directamente; la Secretaría de Obras Públicas estatal ofreció maquinaria, pero no cuenta con insumos disponibles.
Los habitantes también siguen a la espera de los apoyos comprometidos hace dos meses por el diputado Saulo Aguilar Bernés, consistentes en material para rehabilitar el área deportiva. Asimismo, buscan acercamiento con la Comisión de Deporte de Quintana Roo (Codeq) para gestionar algún tipo de respaldo.
El Comité de Vecinos mantiene activa su organización interna para sostener el espacio y fortalecer las actividades deportivas, reiterando que, más allá de su origen político, el objetivo es promover acciones para el bienestar social y la convivencia sana.




